La semana pasada, la segunda de setiembre, fuimos sorprendidos por la muerte de un hermano pastor, un amigo nuestro. Fue algo inesperado, solo unos días antes habíamos estado conversando. Él era una persona con muchos dones y habilidades que estaba haciendo una excelente labor pastoral, pero Dios, que es el dueño de la obra, decidió llevárselo. Nos duele, pero nos recuerda que nuestra vida le pertenece a Dios.
Recuerdo los días de escuela, las maestras y los compañeros. Éramos casi cuarenta chiquillos y la niña hacía todo el esfuerzo por atendernos a todos. Ellas a veces tenían sus alumnos preferidos, ¡yo nunca estuve entre ellos! Pero trataban de hacer lo mejor. Todos los compañeros éramos diferentes, algunos muy inteligentes, otros no tanto. Con el tiempo aprendí que era mejor estar en grupos pequeños para recibir mas apoyo del maestro. Dios es un maestro a tiempo completo y nos enseña individualmente, Él sabe lo que necesito aprender y cómo lo puedo aprender; Él no tiene preferencias y me enseña lo que realmente necesito. Lo mejor que me puede pasar es que Dios cumpla su propósito en mi. Dios me trajo a este mundo con un propósito y cuando lo cumpla me va a graduar.
Hay dos cosas que nos deben alentar a seguir adelante. Lo primero es el texto de Romanos 8.28, "Sabemos, además, que a los que aman a Dios, todas las cosas los ayudan a bien, …" En tu vida, como creyente, no hay casualidades, todo lo que te pase va a ser para bien, esto le da sentido a aquella vieja idea de alabar a Dios pase lo que pase. Esto incluye el último paso, cuando nos toque partir, eso será lo mejor. Pablo lo dice: "para mi el vivir es Cristo y el morir es ganancia".
La otra idea que nos alienta para seguir adelante es la promesa hecha, repetidamente, a Josué: "Nadie podrá hacerte frente en todos los días de tu vida: como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré ni te desampararé." (Josué 1.5). La presencia de Dios con nosotros es una garantía; ¿recuerdan todo lo que le pasó a José, el hijo de Jacob? La Biblia dice que, en medio de todos los problemas, Dios estaba con José (Gen.39.3). Esa es la esencia del Salmo 23, el Pastor está a mi lado, Él me considera parte de su rebaño. Pero ¿apoya el Nuevo Testamento esta enseñanza? En el Nuevo Testamento Jesús es el Buen Pastor, el que tiene toda la autoridad y dice "yo estaré con ustedes hasta el fin del mundo". En el Nuevo Testamento se afirma que si "Dios es por nosotros, quien contra nosotros". Estamos aquí con un propósito, hay mucho que aprender, el Señor Jesús es el Maestro.
Todo lo que suceda será para tu bien ¿puedes creerle a Dios?. Dios está contigo, sigue adelante. Aun en situaciones extremas, "Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo".
A veces podemos ser sorprendidos por lo que llamaríamos una mala noticia. ¡No lo entiendo! o quizás un ¿Por qué a nosotros? Este es el momento de confiar en Dios y de decir como Job: "El Señor dio y el Señor quitó: ¡Bendito sea el nombre del Señor!"(Job 1.21b)

